Fijandonos que lo óntico de la existencia para Heidegger es una condición precomprensiva donde es posible la apertura de mundo gracias a la condición de posiblidad que se corresponde en la relación ser-lenguaje-existencia. Sin embargo la caracterización ontológica del ser-ahí, indica una cercanía con el sentido de autenticidad posible en el hombre. Heidegger no señala ni separa un estadio, o eslavón separado entre la condición existencial y existenciaria en nuestro acontecer vital, no es que la caracterización existencial, donde (a modo de vattimo), cabe los modos de ser de los entes, y en el otro los modos de ser del hombre de forma separada.
La condición existencial, u óntica vista en la generalidad de hacer frente como un ser general ante los ojos, es descrito en su generalidad como sentido de producción y utilidad. No es que la existencia esté por debajo o relegada de lo existenciario, esta diferenciación debe quedarnos clara en el presente bosquejo.
Hemos adoptado el término existenciario precisamente para hacer ver los modos de ser del hombre, desde la perspectiva en que éste aparece en su sentido mas propio. Entendiendo la propiedad como la separación y el despliegue de la caracterización generalizada del hombre, visto este desde la subjetividad aislada y fragamentada, o en términos de skliar desde una espacialidad abogada en "la soledad y la extrañeza"(2008).
El ambito existenciario reclama una reelaboración de la comprensión del sentido del ser del ente, es decir el sentido en tanto horizonte de afectividad y significatividad que abarca la vitalidad humana, desde el despliege existencial y existenciario. El despliegue existenciario propone una revisión al hombre en sus unidad de sentido, pulsion, transgresión y libertad, en donde es preciso tener una elaboración previa de la verdad, la angustia, la muerte, la conciencia, la historia y el tiempo como elementos inamobilbles del sentido existenciario.
Esto es que la verdad, en tanto vector o remisor comprensivo aborde sin remiendas, la pluraidad de apertura que tiene lugar en la verdad como el desocultamiento, una verdad si bien es cierto, sujeta a la tradición verificacionista y demostrable. Solo que ahora configurada en un sentido de unidad, de afectividad y significatividad.
Sin embargo, el sentido de verdad que abre Heidegger para comprender lo humano, tiene que ver con el sentido transgresor que embarga la vida misma en el ambito de lo verdadero, lo verdadero es lo que aparece, se nos muestra como necesidad de afirmación o negación. Es una dimensión de lo verdadero que solo se juega con la unidad vital existenciaria. Esto es que la verdad solo cabe, en el ser-en-el-mundo, como posibilidad de aparecer y desaparecer de lo verdadero desde la condición de significatividad propio del lenguaje. Pero el ser-ahi, el hombre, tiene la estructura de ser-en-el-mundo, es decir, que el ser-en-el-mundo es correlativo al dasein, pues es en el mundo donde se configura la comprensión del mismo, de tal modo que la angustia y la muerte tienen la figura expresa de la verdad solo en tanto que la conciencia toma lugar del ser verdadero en el acontecer temporal vital.
